Parece que sí, pero no es fácil
 

La sensibilización alérgica de las vías respiratorias por sustancias químicas es un importante problema de salud laboral, que se asocia con rinitis y asma, y, además, presenta a toxicólogos y evaluadores de riesgos toda una serie de desafíos. Un artículo reciente aporta una interesante reflexión sobre el tema.

Al igual que todas las formas de enfermedad alérgica, la alergia respiratoria química se desarrolla en dos fases. En la primera (inducción), la exposición a un alergeno químico (por una vía apropiada de exposición) provoca el cebado inmunológico y la sensibilización de las vías respiratorias. La segunda fase (activación) se produce si un sujeto sensibilizado se expone posteriormente a la misma sustancia química alergénica por inhalación. E n el tracto respiratorio aparece una respuesta inmune secundaria que resulta en la inflamación y los signos y síntomas de una reacción de hipersensibilidad respiratoria.

La comprensión actual del mecanismo de la alergia es tal que se puede suponer que el desarrollo de la sensibilización (y también la provocación de una reacción alérgica) es un fenómeno umbral: habrá niveles de exposición por debajo del cual la sensibilización no se adquirirá.
Es decir, todas las respuestas inmunes, incluyendo la sensibilización alérgica, tienen un requisito de umbral para la presencia del antígeno / alérgeno, por debajo del cual no se desarrollará respuesta.

La cuestión que es si hay métodos disponibles que permitan la identificación de dichos umbrales, y la respuesta es que, aunque hay evidencia de que la adquisición de la sensibilización a los alergenos respiratorios químicos es un fenómeno relacionado con la dosis, y que existen umbrales, con frecuencia es difícil de definir valores numéricos precisos para los niveles de exposición umbral. Sin embargo, con base en los datos de exposición laboral a veces puede ser posible deducir los niveles de exposición en el lugar de trabajo que son seguros.

Fuente: IRRST