Los niños nacidos de madres expuestas a niveles altos de contaminación atmosférica en la recta final del embarazo pueden tener un mayor riesgo de autismo, según un estudio realizado en Estados Unidos.

Los expertos afirman que los hallazgos del estudio realizado a casi 1800 mujeres estadounidenses, publicados en la revista Environmental Health Perspectives, amplían la evidencia de que la contaminación atmosférica podría contribuir al autismo.

Aunque el estudio encontró una asociación entre la exposición a la contaminación atmosférica en el embarazo y el riesgo de autismo, el estudio no prueba que la exposición a la contaminación lo provoque. Aún así, los hallazgos son importantes porque apuntan a un factor de riesgo del autismo que se puede modificar, según el investigador principal, Marc Weisskopf, profesor asociado de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Harvard, en Boston.

Los investigadores hallaron que un tipo particular de contaminación, la de partículas finas en concreto, se vinculaba con el riesgo de trastornos del espectro autista. Esas partículas finas llegan al aire cuando se queman combustibles fósiles.

Weisskopf enfatizó que aunque la contaminación atmosférica se vinculaba con un riesgo relativamente más alto de TEA, el riesgo absoluto de una mujer en particular expuesta durante el embarazo podía ser muy bajo.

Las mujeres embarazadas pueden tomar medidas de prevención para evitar el aire contaminado, como no caminar cerca de carreteras transitadas