Un total de 1.868.173 personas sufrieron depresión en 2013, cuya prevalencia está aumentando y será la primera causa de discapacidad en el año 2030, según las previsiones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que constituye un reto de salud pública dadas las graves repercusiones a medio y largo plazo, tanto a nivel individual, como social, familiar y laboral.

"Es un fenómeno epidémico y algunos elementos inciden en que está registrando un crecimiento exponencial y que en las próximas décadas va a ser la primera causa de discapacidad", ha subrayado el doctor Miquel Bernardo, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica.

El aumento de la esperanza de vida, el mayor nivel de estrés de las sociedades occidentales y el consumo de sustancias tóxicas son algunos de los factores que explican ese crecimiento, pero también la crisis. Un estudio realizado por la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental en pacientes que acudieron a Atención Primaria entre 2007 y 2011 detectó un aumento del 10% de trastornos de ansiedad o depresivos, que estaban muy relacionados con problemas de hipotecas o desempleo.

Es más frecuente alrededor de los 30-40 años y se da más en mujeres que en hombres. El hecho de que afecte en edad laboral hace que tenga un impacto importante en el medio profesional: uno de cada 10 trabajadores ha cogido una baja por un cuadro depresivo.